SHOWROOM

Soy clienta de la misma perfumería desde hace algún tiempo. Es un establecimiento grande, bien iluminado y ordenadísimo, de esos que cuando entras te dan ganas de llevártelo todo.






Pero lo que más me gusta de esta perfumería son sus empleados. Parece que entre ellos se lleven de maravilla, siempre te sonríen y no te agobian ni cuando te ven paseando entre la alta cosmética (odio ese momento Corte Inglés en el que una chica con cara de perro te pregunta “¿puedo ayudarle en algo?” y cuando dices que sólo estás mirando te persigue irremediablemente por todos los stands).

Es además una de esas cadenas en las que, si cubres una ficha de socio, acumulas puntos con cada compra, que se traducen en cheques para la tienda.






Pues bien, después de haber gastado una cantidad casi indecente en alta cosmética estas navidades, que se tradujo en estupendos regalos para mi abuela y mi hermana, me llegó al móvil un sms confirmándome un cheque-regalo… y aprovechando que mi máscara de pestañas estaba en las últimas, me planté en la zona de alta cosmética dispuesta a hacerme con el mejor rimmel del mercado.







Cuando mariposeaba entre los stands, un chico muy guapo y con una sonrisa de oreja a oreja se me acercó. “Si buscas algo concreto, no tienes más que pedírmelo”, me dijo… y luego dio unos pasos atrás y se puso a ordenar un mostrador. Me pareció tan agradable que no me atosigase, que decidí acercarme y pedir asesoramiento. Me llevé el Inimitable de Channel en versión Waterproof… y he de decir que acerté, y cómo. Es la mejor máscara de pestañas que he utilizado nunca. Y ya no usaré otra.






Mientras Carlos –a esas alturas ya nos habíamos presentado- introducía mi código de clienta para hacerme el descuento (quizás debería decir regalo, porque pagué menos de un euro por mi caprichito), me preguntó con una sonrisa “¿Te gustaría venir el martes por la tarde a nuestro showroom?”.






Y yo es que fue oir “showrrom” y volverme loca, todo uno. Por si hay alguien por ahí que no sepa lo que es un showroom, aclararé que yo me enteré por motivos profesionales (haciendo algún reportaje sobre ellos), y que un showroom de cosmética viene a ser una clase de cuidados de la piel y maquillaje, impartida por un esteticista profesional y entre muy pocos alumnos, y con las mejores marcas del mercado.

Evidentemente acepté, y evidentemente el martes por la tarde me planté en la perfumería. Éramos cuatro alumnas, de edades y físicos muy dispares, y eso me hizo temer un clase demasiado generalizada.






Nada más lejos: Carlos nos hizo un estudio de la piel y del color a cada una de nosotras, nos explicó qué tipo de cosméticos nos irían mejor. En mi caso particular, piel joven mixta con tendencia grasa, parece que lo hago bastante bien: limpiadoras al agua, cremas reguladoras y preventivas, y exfoliación diaria.

En cuanto a los colores, me llevé una grata sorpresa: parece ser que me van todos, mira tú. Lo mismo me puedo plantar un ojazo azul noche que un labio rojo sangre, que un rosa palo en las mejillas… y me lo demostró. No se me habría pasado jamás por la cabeza pintarme los ojos de azul, y resulta que hasta me favorece. Vivir para ver.

A lo largo de casi cuatro horas Carlos se dedicó a explicarnos despacio, con calma y con mucha gracia cómo aprovechar mejor los cosméticos, cómo limpiar bien la piel, cómo aplicar la máscara de pestañas como dios manda y cómo disimular una mala noche. Todo con los mejores cosméticos del mercado a nuestra disposición: Lancome, La Prairie, Shiseido, Syslei, Kenzoo, Dior… He descubierto que Channel es, indiscutiblemente, mi marca. Sus cosméticos obraron milagros en mi piel en una sola sesión, no quiero ni pensar las maravillas que haría con unos meses de constancia. La clase terminó con un cocktail servido con esmero… ¡¡¡¡y no trataron de vendernos nada de nada!!!!







Pero lo que realmente me alucinó del showrrom de ayer fue la cantidad de mitos que Carlos consiguió desterrar, explicando con mucho cuidado el por qué. A saber:

LA LIMPIEZA DE LA NOCHE ES MUCHO MÁS IMPORTANTE QUE LA DE LA MAÑANA: FALSO

De noche la piel está hiperactivada. Produce mucho más sebo y muchas más células muertas, y ese es el motivo de que al levantarnos tengamos ese tono apagado… bueno, eso y el sueño, claro. Limpiarse la piel por la mañana es fundamental.






EL TÓNICO ES PRESCINDIBLE SI UTILIZAS UN BUEN DESMAQUILLANTE: FALSO

El tónico cierra los poros sebáceos, pero abre otros que se dedican a absorber los principios activos de nuestras cremas. Sin ellos, la mitad del producto que te aplicas, lo estás tirando a la basura.






LAS CREMAS MÁS CARAS ACTÚAN MÁS PROFUNDAMENTE: FALSO

Ninguna crema actúa más allá de la dermis, la segunda capa de la piel. Los únicos productos que penetran algo más abajo son los serum, cuyas partículas son de un tamaño mucho menor. Y aún así no llegan demasiado abajo. Para eso lo único que vale es cuidarse por dentro.






MÁS CREMA = MÁS HIDRATACIÓN: FALSO

Ninguna crema aporta agua a nuestra piel, lo que hacen es ayudarla a retenerla. De nada sirve una crema estupenda y carísima si no bebes ni medio litro de agua al día. Además, la piel tiene una capacidad de absorción limitada. Cuando nos untamos la cara de crema y la dejamos “brillante”, y al poco tiempo ese brillo desaparece, no es porque la piel haya “chupado” esa crema… es que se ha evaporado.








CREMA MÁS CARA = MENOS ARRUGAS: FALSO

Ninguna crema quita las arrugas. Algunas las previenen, para que cuando aparezcan los hagan más tarde y menos marcadas. Otras las atenúan, para que se noten algo menos (esto lo hacen mejor los serum), pero ninguna las elimina. Es un hecho.








EN EL CUELLO LA CREMA DEBEMOS EXTENDERLA HACIA ARRIBA PARA EVITAR LA FLACCIDEZ: FALSO

La caída natural del cuello es hacia abajo. Si lo masajeamos en sentido contrario lo que hacemos es acumular lípidos en la zona de la papada, y general un efecto “doble papada” terrible a la larga. Donde sí deben ser ascendentes los movimientos es en la mandíbula, en el mentón. Del centro a los lados.






EL DESMAQUILLANTE DE OJOS SÓLO LIMPIA: FALSO

También tratan, descongestionan y protegen las pestañas para que no se rompan. Y es imprescindible aplicárselo bien, porque si frotamos lo que hacemos es fastidiar los ganglios que hay en esa zona. Hay que aplicar el algodón empapado, dejarlo actuar unos 30 segundos y luego retirar hacia abajo sin presionar demasiado. Y os juro que el maquillaje se va.








LAS SOMBRAS DE OJOS OSCURAS EMPEQUEÑECEN EL OJO: FALSO

Si se aplican con difuminados en la parte exterior del párpado móvil dan mucha vida a la mirada, y además son muy versátiles.








LAS PESTAÑAS SE MAQUILLAN DE DENTRO A FUERA: FALSO

… Al menos en parte. Primero debemos maquillar la parte exterior de la pestaña, y luego la interior, desde la raíz, en zig-zag. No me lo creía pero es cierto que así rizamos la pestaña y que queda mucho más brillante.






EL COLORETE SE APLICA EN EL PÓMULO: FALSO

Eso depende del efecto que queramos conseguir. Si la cara es redonda, mejor debajo de él, o incluso encima si no llevamos los ojos maquillados (efecto “buena cara”), pero si la cara es alargada, mejor en horizontal… vamos, que cada una es un mundo.






A LAS RUBIAS, COLORES CLAROS; A LAS MORENAS, OSCUROS: FALSO

Cada mujer es diferente, y hay rubias que lucen maravillosamente los ojos fumé, y morenas que llevan como nadie el look “lolita” de colores pastel. Probando es como mejor se descubre lo que le sienta bien a tu rostro.





La verdad es que se me ocurren cientos de mitos más que ayer, después de cuatro horas con Carlos, cayeron por su propio peso.

Yo comencé mis nuevos rituales de vélelas ayer mismo, y lo cierto es que sí he notado que necesito menos crema para el mismo efecto –lo que repercutirá en un ahora considerable que mi Visa agradece-, y que con sus nuevos trucos de maquillaje me veo más mona.

Y VOSOT@S, ¿CUÁLES SON VUESTROS RITUALES DE BELLEZA?