Ayer por la tarde, sentada frente al mar disfrutando de un concierto de los coruñeses Loretta Martin, llegué a una terrible y nada alentadora conclusión: no tengo estilo.

No me refiero al estilo entendido como charm, glamour, aura, duende o cómo demonios queráis llamarlo vosotros. No, no, de ese me sobra (y sí, tengo abuela pero es poco cariñosa y nada halagadora).
El estilo al que yo me refiero es ese leit motiv que se supone que la mayoría de nosotros deberíamos tener. Un gusto particular y personal que nos define y que hace que determinadas prendas, aún siendo de nuestra talla, corte y color, no nos sienten bien, por aquello de que no nos pertenecen.
En las escaleras de la Domus, al atardecer, mientras el funky sonoro y suave de los Loretta inundaba el aire, yo me dediqué a desentrañar cuidadosamente los estilismos de las mujeres que disfrutaban del directo y del cálido sol de la tarde… y me di cuenta de que me pondría muchos, casi todos, de hecho… y que no tenían nada en común unos con otros.
Allí había una mujer joven, más o menos de mi edad, con un maravilloso vestidito años 50 en cuadros vichy negros y blancos, con una enagua de tul rojo asomando bajo la falda. El escote hatler hacía muy estilizados sus hombros y llevaba unas inmensas gafas de sol…
… y yo de repente recordé un vestido similar, aunque con lunares en lugar de estampado vichy, que cuelga en mi armario. Me ha salvado muchas cenas de amigas y me encanta con tacones de corte retro, como ella lo llevaba.

Así que, conclusión: me gusta el estilo lady.
Pero es que unos metros más abajo, sentada con las piernas entrelazadas, una chica de unos 20 años llamó poderosamente mi atención. Llevaba un veraniego vestidito de corte imperio y largo a la rodilla, en color blanco roto, con encajes del mismo tono en el cuello y en las mangas, que eran cortas y algo abullonadas. Calzaba romanas de tacón en color negro y ceñía su melena, aclarada por el sol, con un bandeu negro adornado con una rosa…
…el mismo bandeu que tengo en mi cómoda, y que adquirí en temporada en Bimba & Lola a un precio de chista, creyendo que no me lo pondría jamás. Luego resultó que me sentaba tan bien que pasó a formar parte de mis complementos más utilizados, pero nunca se me había ocurrido ponérmelo con la falda de Eva Orive de color crudo con encaje en el bajo.

Así que, conclusión: me gusta el estilo años 20.
Cuando la teoría de que soy, en resumidas cuentas, una mujer retro, empezaba a calar hondo en mi cabeza, la camiseta de una tercera mujer captó mi mirada. Era un tank top en color verde oliva suave con letras en rosa palo, de Malamujer. Lo llevaba combinado con unos pantalones cargo en negro y con sandalias de cuña de esparto. De su hombro colgaba un bolso en el mismo color que las letras de la camiseta…
… un bolso muy parecido que me compré hace unas semanas, de piel suave, en color rosa empolvado. Por no mencionar que tengo en mi cajonera exactamente la misma camiseta, una compra de esas que no puedes dejar pasar, fruto de la liquidación de una de las mejor boutiques de Coruña, y que me salió por un precio de chiste. Exactamente el mismo modelito que ella levaba, cambiando los cargo por mis jodphur negros, lucía yo el pasado jueves en el concierto que M-Clan dio en la playa de Riazor.

Así que, conclusión: me gusta el estilo moderno y urbanita.
Empezaba yo a hacerme a la idea de que, definitivamente, no hay estilo con el que pueda identificarme al 100%, cuando unas sandalias de tachuelas negras se cruzaron en mi camino. Los pies que las lucían, con sus uñitas pintadas de azul cobalto, sostenían un cuerpo más bien menudo que vestía minifalda vaquera y camiseta negra con calaveras en color blanco. Me encantó aquella camiseta…
… y la verdad es que lo primero que pensé fue que combinaría perfectamente con las sandalias de piel verde y negra que compré el año pasado en Psicodelia. Tienen un tacón medio muy cómodo y una calavera delante, en blanco, muy parecida a las que decoraban la camiseta de aquella chica.

Así que, conclusión: me gusta el estilo rockero.
Total, que cuando ya creía que iba a volverme loca, la mujer que se sentaba delante de mi en la escalinata de la Domus agitó su brazo para jalear al grupo… y un enrome brazalete de plata, cargado de piedras de colores, me saludó desde su muñeca. De repente recordé haber visto un brazalete muy parecido en el brazo de una compañera de profesión, hace a penas una semana, durante una rueda de prensa, y recordé haber pensado…
… “vaya, pues me vendría genial uno así para combinar con el blusón negro con calados que me compré hace un par de años. Con eso, y las sandalias planas tengo el entretiempo de septiembre arreglado”.

Asi que, conclusión: me gusta el estilo hippy-chic.
Y sí, ya sé que parece imposible que una se identifique con ningún otro estilo, pero eso es porque vosotros no estabais allí, y no visteis pasar a aquella chica. Un corte de pelo perfecto, ni largo ni corto, con flequillo de lado; unos zapatos peep toe en negro, con unas uñitas pintadas de rojo intenso asomando de ellos; una camiseta básica en blanco; y una falda corte, de corte evasee, con fondo negro y estampado de flores en rojo y blanco… no podía ser más pop…
… o quizás sí. Quizas sería aún más pop si a ese conjunto le añadiese la diadema roja con margaritas blancas a un lado que descansa en mi tocador. Yo me la pongo con un minidress negro de Pepa Karnero que adorno con un broche en rojo y blanco, y cargo mis muñecas de pulseras de colores.

Asi que, conclusión: me gusta el estilo pop.
Y el grupo seguí tocando, y yo seguía loca dándole vueltas a mi cabeza tratando de definir mi estilo sin resultados coherentes, y llegando, finalmente, a la penosa conclusión con la que comenzaba este post:
Mi estilo no tiene estilo definido.
¿OS PASA A VOSOTR@S LO MISMO?
¿TENEIS UN ESTILO MUY CLARO, O POR EL CONTRARIO VARIAIS VUESTRA FORMA DE VESTIR SEGÚN EL DÍA O EL EVENTO?