Qué vienen los ateos!!! Grita la multitud enfervorecida…

Es que es muy peligroso un ateo, señores. Es una persona que no cree en Dios, así, con mayúsculas, y vive con ello como si diese lo mismo. Madre mía, qué desfachatez.
Como en España somos gente tolerante, no ponemos el grito en el cielo –que es donde hay que ponerlo en estos casos- ante la existencia de este grupo de ciudadanos. Incluso convivimos con ellos en dilatada y maravillosa armonía. Compartimos puestos de trabajo, cafeterías y hasta transporte público, si es que somos de tolerantes… ay…
Pero oye, nuestra tolerancia tiene un límite. Una cosa es aceptar que los ateos existan, y otra muy diferente es permitir que manifiesten públicamente su ateísmo… por no hablar del proselitismo.
Parece ser que ahora se ha puesto de moda una cosa que llaman el autobús ateo, que viene a ser un autobús normal y corriente, sólo que en la publicidad adosada, en lugar de “Almacenes Martínez”, lo que hay es un cartelito que pone “Probablemente dios no existe, así que disfruta de la vida”.
Pero oye, nuestra tolerancia tiene un límite. Una cosa es aceptar que los ateos existan, y otra muy diferente es permitir que manifiesten públicamente su ateísmo… por no hablar del proselitismo.
Parece ser que ahora se ha puesto de moda una cosa que llaman el autobús ateo, que viene a ser un autobús normal y corriente, sólo que en la publicidad adosada, en lugar de “Almacenes Martínez”, lo que hay es un cartelito que pone “Probablemente dios no existe, así que disfruta de la vida”.

Y es que eso es intolerable. Es proselitismo ateo, y no puede ser. Que no, y que no, he dicho.
¿Cómo? ¿Qué en algunas ciudades hay vallas publicitarias de iglesias evangelistas con frases como “Dios te ama”? ¿Qué las procesiones de semana santa, cortando calles y avenidas, son también proselitismo, pero religioso?

Oigan señores, es que no es lo mismo… ¿Qué por qué? Pues porque una cosa es propagar la existencia de Dios, y otra muy diferente es propagar su “no existencia”.
Todo este argumento lo escuché, más o menos literalmente, de boca de una persona “altamente tolerante” que aseguraba que el autobús ateo era, madre mia de mi vida, una ofensa a los cristianos… lo que yo me pregunto es si esta persona se ha planteado alguna vez que las procesiones de semana santa son una ofensa a los ateos.
No ofende quien quiere, dice el refrán, sino quien puede. Al parecer, ofender es una capacidad exclusivamente atea (o agnóstica, si se me permite el matiz).
Mi abuela, que es muy creyente, protagonizó una vez un incidente de lo más divertido. En la puerta de su casa, dos jovencitos se sentaban a la espera del autobús. Cuando me abuela se acercó, ambos se apartaron para dejarla pasar, y a uno de ellos se le cayó la moneda que guardaba en la mano, y, mosqueado, dijo “me cago en dios”… mi abuela le arreó una guantada que se escuchó en Lima, ante el asombro del muchacho, que no supo reaccionar (si hubiese sabido, se le habría devuelto, claro). Cuando la llamé al orden me aseguró que aquel chico la había ofendido, y cuando le dije “abuela, lo mismo que tu puedes estarle ofendiendo con el enorme crucifijo que cuelga de tu pecho, y él no te arreado”, ella me contestó “eso no ofende”. Y punto pelota, señores.
Por cierto, anoche se entregaban los Goya y “Camino”, la película de Javier Fesser que retrata de forma más o menos novelada la agonía de una niña enferma nacida en el seno de una familia devota del Opus Dei, se alzó como la gran ganadora de la noche. En su discurso, Jaume Rores, director de la productora Media Pro, pronunció las siguientes palabras “Para amargarnos tenemos al Opus Dei. Los sentimientos de culpa que nos inculcan de pequeños no son fáciles de erradicar (cuando somos mayores)”.

Esta mañana una conocida emisora de radio ponía a caldo estas palabras, para, un minuto más tarde, despellejar con adjetivos igual de duros y poco favorecedores la iniciativa atea de los autobuses de marras.
Mundo este… madre mía.

HOY EN CORUÑA: Talco actúa en la Casa das Atochas, a las 21:00. Podeis saber más pinchando AQUÍ.

SUENA EN MI I-POD: “Jesucristo García”, un tema magnífico para ilustrar este post. Es de los siempre diferentes Extremoduro, un clásico entre clásicos.