CUANDO EL ROCK&ROLL CONQUISTÓ MI CORAZÓN



Cuando tenía 7 años me regalaron mi primer disco LP. Era un recopilatorio de Loquillo y los Trogloditas, que llegó a mis manos de las manos de mis tíos. En la portada, un enorme perdonavidas con tupé posaba sobre un fondo negro. Cuando lo hice sonar, “María” inundó mi cabeza y asoló mi corazón. Ya nunca más volví a tener 7 años… ni falta que hacía. Esto es lo que pasa “cuando el rock&roll conquistó mi corazón”.




Hay días que merecen la pena, noches que bien valen el madrugón siguiente. Porque a veces la vida merece la pena ser vivida.





Sientes ese cosquilleo extraño que te impulsa a sonreír sin sentido y sin motivo, sin por qué… pues porque sí, y punto. Y, cerveza en mano, amigo en la otra, la primera fila te espera y el corazón late más fuerte, pero ralentizado.

Anoche volví a enamorarme. Volví a la arena de los primeros besos y las miradas cómplices. Volví a perder la voz y las llaves de casa… total, no quería ni necesitaba ninguna de las dos.

Suena el primer rasgueo de guitarra y sientes que se te eriza la piel de la nuca, como si el hombre de tu vida estuviese respirando pausada y sensualmente a tu espalda. Cierras los ojos y ves pasar a una niña con un comediscos en la mano y una Superpop en la otra, y al abrirlos, eres ella.

Hay 10.000 personas bajo la fina lluvia de agosto pero yo solo veo el escenario, mi pasado, mi presente, mi futuro… y a ti. Es lo que tiene el Rock&Roll, que es capaz de conseguir que 10.000 almas sean una. Todos fuimos anoche Rock&roll Stars.

La actitud lo es todo. Por eso, como los guerreros que se saben victoriosos antes incluso de librar la batalla, arrancó el directo con un tema que bien podría haberlo cerrado… “¿no está empezando un poco fuerte?”… Nunca. Nada es mucho cuando el espíritu es libre… no te ates a mi, que soy ave de paso… “no hables de futuro, es una ilusión”…

Otro acorde, y me da un vuelco la cabeza. “Espero que estés en la playa, porque está sonando María, y te la está dedicando”… Pero yo ya sólo veo tus ojos y ese flequillo irreverente que te caía sobre ellos cuando nos conocimos. Nunca fuimos perfectos. pero en aquel momento, “por un instante… la eternidad”. Nunca aprendiste lo que quise enseñarte, y yo me cansé de demostrar cada día que ya no era frágil, pero tampoco fuerte… Me tiemblan las piernas y sonrío como una idiota. No me importa.

Pasan los temas y se suceden los momentos. Cruzo una mirada con uno de mis compañeros de fatigas musicales… no hace falta más. Ambos sabemos que ese acorde es indiscutible. Volvemos la mirada al escenario y el corazón a una actitud casi olvidada. Porque la vida, esa cosa que a veces nos pasa por encima y otras veces simplemente pasa de largo, se empeña en encauzar los torrentes, y estos, queramos o no, siempre terminan por desbordarse.

Huelo a salitre y cerveza, a noches eternas y mañanas perdidas deambulando en busca de la oportunidad que dejaste escapar. A actitud rebelde, a solidaridad de amigos encontrados. Huelo a mi misma, y me encanta.

Y cuando ya no puedo más, cuando la noche se ha hecho inolvidable, cuando ayer es hoy y no hay mañana, el desgarrado grito de una estrella que siempre fue mi osa mayor particular hace su trabajo, su particular alquimia.

Vuelvo a casa enajenada, más despierta que nunca, pero soñando igualmente. Y allí estás tú, que no fuiste pasado, que no estabas presente… que siempre has estado. El futuro… es una ilusión. Y las ilusiones son el motor que mueve el mundo, siempre hacia delante… “en la autopista”.



SUENA EN MI I-POD: Lo que vosotros queráis, hoy lo dejo a vuestra elección. Colocad en este espacio ese tema, el que sea, que os eriza la piel, que os hipnotiza y desquicia, ese tema que hace que una mirada sea todo lo que necesitas, que hace que vuelvas la cabeza sin pudor, con ese halo de misterio y supremacía que solo tenemos cuando nos sabemos deseados.

Yo, personalmente, dejaré que suenen en mi cabeza los acordes del directo que anoche dieron Exit, Carlos Childe y Loquillo en Riazor. Porque hoy más que nunca soy un 90% música.

13 comentarios:

Pilar dijo...

Casi nada puede compararse a la sensación de plenitud de un concierto, cuando conoces cada tema desde el primer acorde, cuando la multitud corea las letras sin permitir versiones al artista, cuando la gente, la múisca y esa especie de corriente eléctrica hacen que seas más, mucho más que tú, dentro y fuera de tu propio cuerpo.
No sé que se siente desde el escenario, pero creo que no es más.

Anónimo dijo...

Me has hecho sentir que debería haber estado allí. Porque me encantan sus canciones, aunque no puedo con él. Y porque cuando me iba a acostar escuché los sonidos lejanos y recordé que estaba allí y volví atrás, a esa primera adolescencia...

Susana

Rose dijo...

Compartimos gusto, para mi es especial. Y me ha encantado leer tu entrada, enhorabuena.

The LadyMissJo dijo...

"tu chica puedes vivir, una vida de hogar, búscate un marido con miedo a volar"
Siempre temí acabar así.

María dijo...

Me alegra ver que comparto con muchos de vosotros ese escozor agradable que produce engancharse al sonido.

Pilar, yo estuve encima del escenario -hace años, es una larga historia- y siempre he disfrutado más del lado del espectador... creo que eso marca carácter.

Susana, hubo otros que, como tú, o pudieron bajar a Riazor, pero escucharon las música desde sus casas... y es la primera vez que no escucho a nadie quejarse a pesar de que el Loco prolongó más de dos horas el directo... por algo será.

Rose, muchas gracias!

The LadyMissJo, creo que es un temor compartido por muchos y muchas, ajajajajja

Ely dijo...

que bien lo cuentas, cuando lo cuentas bien
Y que eres el otro 10%?

María dijo...

Creo que carne, pero tengo que hacérmelo mirar, jajajaja

Perla N. dijo...

Querida, me has dejado sin habla, es un post de 10.

Mira, igual ese otro 10% eres palabra. A sus pies.

María dijo...

Perla, qué bonito eso que me has dicho!!! Gracias!!

Cruela dijo...

Eres la Joan Jett de A Coruña... I love rock and roll
90% música, 100% buen rollo y talento
con esas cuotas seguro eres irresistible
Besos

QuietBrown dijo...

Uooooohhhh, qué post más bonito, qué enmarcable es =D
Es cierto lo de la música, es cierto el rock, a veces es lo único cierto, el único refugio posible, el único trampolín para saltar a esas estrellas...
¡Me encantó!

Tania M. dijo...

Ay! Muero de envidia... con los pelos como escarpias!
No digo más, sólo gracias por esta crónica del concierto, cómo me gustaría poder estar allí!

Bss

Anónimo dijo...

Si para ti la actitud rebelde es ir a un concierto de Loquillo, estamos bien :S