EL RETO DEL TACÓN DE AGUJA

“Si no sabes andar con ellos, no te los pongas”



Así de contundente se muestra Christian Loboutin en una entrevista que la Revista Elle de abril publica en exclusiva.

El gran maestro zapatero, artífice de los sueños de muchas mujeres, entre las que, además, me encuentro, desgrana en el artículo algunos de los secretos de su arte. Y, en la última línea, preguntado por la entrevistadora a cerca de los posibles consejos para caminar encaramada a unos stilettos de 15 centímetros, el diseñador responde “Si no sabes andar con ellos, no te los pongas”…

…y tiene razón… un momento… ¿o no la tiene? Recapitulemos:

La gran frase –porque a mi me parece grandiosa, lo reconozco- viene a ser una versión moderna y elegante del famosos dicho popular “Ay, Manolete, si no sabes torear pá qué te metes”, un dicho que yo siempre he encontrado maravillosamente kistch y muy válido. Es, por ejemplo, aplicable a gente como los Maddoff o Lemman Brothers del mundo: si no tienes ni idea de fluctuaciones monetarias en el mercado, igual era mejor no meterte a borcker de bolsa, y menos con el dinero de los demás… vamos, digo yo.

También es aplicable en casos como algunos candidatos y/u/o aspirantes a cantantes/actores/modelos… vamos, que si cantas como un gato al que la han pisado el rabo igual era bueno que pasases de hacerlo. O si tienes la misma gracia desfilando que una vaca lechera, igual tampoco es tu profesión ideal.

Sin embargo, yo me pregunto… ¿significa esto que debemos rendirnos a determinadas evidencias sin luchar?

Porque por esa regla de tres, el que suspenda el examen de conducir la primera vez igual debería plantearse el abono vitalicio de transportes… y tampoco es eso.

Entonces… ¿dónde está el límite? ¿Cuántos intentos demuestras que es mejor no volver a levantarse? ¿Una retirada a tiempo es una victoria?


Yo soy de las que suspendió tres veces el práctico de conducir. No una, ni dos… no, no, señores, tres… nada menos que tres veces. Pero sabía que podía. Quería creer que podía. Y pude. Me costó lágrimas, esfuerzos y casi 400€ de renovación de matrícula, pero pude.

También soy de esas que tenían dos pies izquierdos… preguntadles si no a mis amigas, que todavía recuerdan la gran hostia que me metí en el pub de moda de Coruña, hace unos quince años, cuando rodé escaleras abajo los tres tramos de la entrada con sus descansillos de metro y medio incluidos ante la mirada atónita del personal, que no sabía se salir huyendo ante la bola de bolos humana o directamente mearse de la risa.

Pero me reconduje. Era de las que no podía dar dos pasos sin besar el asfalto, y ahora no me bajo de mis tacones ni para ducharme. Esto, amigos, significa que no todos los retos son imposibles aunque a veces lo parezca.

Pero la pregunta entonces es, ¿cuándo intentarlo deja de ser valiente y pasa a resultar patético? ¿Por qué examinarte de selectividad 10 veces es vergonzoso, y hacerlo de oposiciones a secretario de ayuntamiento es normal?

Yo creo que el matiz está en dos cuestiones fundamentales:

La primera, en la importancia personal/social que demos al reto que vamos a perseguir
. Si para nosotros lograr el título de patrón de barco es lo más importante de nuestras vidas, nos importará un cuerno examinarnos 10 o 100 veces con tal de alcanzar el objetivo… pero lo cierto es que, desde fuera, el objetivo se ve simple y ramplón. Otro gallo nos cantaría, si embargo, si hablamos de lograr un premio Nobel. Ahí el número de intentos/nominaciones añade mérito al premio, como a los Oscar o a los Goya. Si hasta hemos creado una especie de “premio de consolación” para esos casos: el eterno nominado.

La segunda cuestión diferencias es el factor realismo/ensoñación. Los retos realistas restan en ridículo, mientras que los surreales, suman. Por ejemplo, tratar de conquistar por todos los medios al tío bueno de tu oficina tiene más visos de ser considerado “normal” que coger un avión a Los Ángeles para tratar de convencer a George Clooney de que eres la mujer de su vida y él ni si quiera lo sabe.

En las relaciones sentimentales el límite entre la perseverancia y el ridículo cuenta, además, con un problema añadido: la actitud del otro. No es lo mismo ser perseverante y hasta persecutorio con una persona que nos da pie, que tontea con nosotros y nos corresponde aunque sólo sea en parte, que serlo con alguien que nos trata como a una colilla mojada… el problema es que, a veces, el interpelado/a no es consciente o no quiere serlo de este trato vejatorio del objeto de sus deseos.

El caso es que, pensando en todo esto, me di cuenta de que la frase de Loboutin no me parecía del todo acertado para el contexto al que se refería.

¿Qué hacer si no sabes andar con unos tacones de 15 centímetros?... pues, como con todo en la vida, depende de lo mucho que te interesen esos zapatos. Si os sirve de algo, yo aprendí a caminar con ellos.

27 comentarios:

jose_airam dijo...

Supongo que cuando louboutin dijo esto se refería a aquellas mujeres que saben que no andan bien con tacones y aún así, se los ponen. Si se quieren arriesgar a una caida, allá ellas!!

Jajajaja, no veas como me he reído con el tropezón en las escaleras. Yo también pasé una época que tropezaba hasta con una hormiga que se pusiera delante de mí...

Un beso!

Anónimo dijo...

Y cómo habeis conseguir andar con tacones? Yo no puedo, no me tengo en pie, muevo tanto el culo para mantener el punto de gravedad que parecezco una mole en riesgo permanente de desprendimiento y rotura y luego me duelen tanto los pies que no puedo pensar en otra cosa...(¿Por qué cuando te duelen los pies no puedes pensar en otra cosa...?)por favor, compartid vuestro secreto...
Besos Mil.Joe

Ely dijo...

Hay quien tiene talento innato y hay otros que tienen que trabajarselo para conseguirlo, pero ambos... son talentos. Si algo te gusta, ve a por ello... ya lo dicen los sabios, para aprender a andar en bicicleta, hay que caerse, y para saber si estás besando a un principe, antes has tenido que besar a muchos sapos. Lo mismo para los tacones, si se te escapa la vida cada vez que ves esos tacones de vértigo... trabaja en la habilidad para caminar con ellos

María dijo...

Chema, lo peor no es que rias tú, lo peor es que a mi también me dio un ataque de risa y luego no era capaz de levantarme... endevé!! jajajaja

María dijo...

Anónimo, en mi caso se trataba de puro orgullo: dije "puedo", y pude.

Empecé por tacones más bajos, y fui subiendo la escala... y hasta hoy!

El dolor de pies... bueno, procuro no pensar en ellos cuando me duelen tanto

María dijo...

Ely, totalmente de acuerdo, la verdad.

Hanna dijo...

Quince centímetrooooooos?. Por dior, que se los ponga Loboutin y lo intente. Si son casi de s/m!
Ése (y no sólo él, sino muchos diseñadores más) nos odia; por eso diseña esos elementos de tortura.
Personalmente, no me compensa el brutal dolor de pies y de riñones, ni el andar de pava borracha con el culo pa'fuera. Máximo seis centímetros, y sólo en ocasiones especiales. Además, siempre me han dicho que ando muy sexy... descalza.

María dijo...

Hanna, yo ando muy sexy descalza, y directamente brutal sobre mis 10 centímetros de tacón.

Cada quien es cada cual, pero a mi con unos buenos taconazos me cambia el carácter, lo digo en serio

ese dijo...

la cuestión es intentarlo... pero yo soy la que no tiene el carnet de conducir porque nunca suspendió un examen y tener que comenzar con algo tan caro, luego no me compensa, porque prefiero invertir la pasta de renovaciones múltiples en unos buenos taconazos, los cuales tampoco me atrevo nunca a calzar, supongo que el león del mago de oz se inspiró en mi

María dijo...

Ese, tu plántate uno de esos taconzos y ya verás como te ves perfectamente capaz de sacar el carnet de coche, el de moto y hasta el de camión!!

MEL dijo...

QUINCE CM???? motherofthebeautifullove, llego hasta los 8 y a los 10 si me llevan en coche hasta la puerta de donde voy y me acercan en brazos. Me encantan, pero no me compensa el sufrimiento.

María, danos unas clases de movimiento de cadera y sufrimiento posterior, andaaa!

Celia dijo...

Yo soy de las que no sabe andar con 15 centímetros de tacón... Eso sí, en ocasiones muy especiales voy muy digna con 10 cm....

En mi adolescencia era como tú...protagonicé algunas caídas en lugares muy inoportunos! Ahora me sirven como anécdotas divertidas, pero entonces pasé tal vergüenza....ayss

Perla Negra dijo...

Qué grandes reflexiones, María!!

Yo es que tengo el umbral de tolerancia a la frustración bajísimo así que me rindo muy pronto. Admiro la constancia en otras personas pero en mí, necesito ver resultados inmediatos……

Me encantaría andar con tacones pero parezco un caballo y además al día siguiente me duelen los pies que es un horror, así que me digo "con mi altura……..pa qué?". Yo también creo que los diseñadores nos odian: tacones de 15cm, hombreras, tallas 34....Que se lo pongan ellos!!! HOMBREYA!!!!

Lara dijo...

Es bastante contundente el comentario del señor loubotin...xo vaya,que luego cada uno que haga lo que kieraa!!!yo tamb suspendí unas cuantas veces el carnet y ahora soy una conductora estupenda!!

UNBESO MARÍA!

Cruela dijo...

Ay que los ha clavado...
Siempre dependerá de las ganas que yo le pone a la cosa... y lo que representa en su escala propia de sueños por lograr...

Yo aprobé el carnet a la primera porque era una cuestión de vida o muerta ya que necesitaba el carnet para conducir hasta España y encontrarme con mi C. no podía demorarlo más y eso que deje pasar 2 años entre el teórico y el practico solo porque en ese momento no lo necesitaba.... es cuestión de prioridad...

y en cuanto a lo de los tacones de 15 cm sencillamente con mi pie fastidiado es imposible hace mucho que deje de intentarlo....

besos

pinkocha dijo...

¡Bienvenida! Lo de "Manolete..." es mi frase favorita desde que mi J. se metió a camarero, no digo más... Y lo de los dos pies izquierdos... ¡Qué te voy a decir, si soy conocida como "Mr. Bean" o "el Teletubbie mariquita"!
Totalmente de acuerdo contigo en que "querer es poder"... si lo quieres lo suficiente.

Antia dijo...

Pues yo a los tacones no renuncio, no a diario pero los fines de semana son mi mejor compañia. El carnet me costó lo suyo tb pero y lo feliz q voy ahora conduciendo??

Bss

Ana dijo...

Hola, pues si a tí 3 veces te parecen muchas, consuélate con que yo el carnet de conducir me lo saqué a la 5ª!!! Sí sí a la QUINTA (de práctico) jajaja!! y después de casi un año... Tenía ya hasta pesadillas y todo!!! Pero al final me lo saqué, por mis huev*** que me lo saqué, ea.

Eso sí, con los tacones no tengo ningún problema. Me puedo pasar horas y horas y horas y kilómetros encima de unos tacones y ni pestañeo. Aunque si el Sr. Laboutin me quiere poner a prueba con uno de sus pares.... oye, pues encantada jaja!!

Besos

Anna dijo...

Yo llevé unos de 12 cm el sábado para una boda y, siento decir, que aún me duelen los pies y que cada vez que iba al servicio creía que todo el mundo me miraba por mi "estilazo". No es que no sepamos andar con estos taconazos, simplemente que no nos sentimos tan seguras.

Lui_C dijo...

Alguien puede decirme cuánto tiempo es necesario para este aprendizaje? Yo empecé con ello pero lo dejé pronto porque no llevaba nada bien el ridículo que hacía en caídas, resbalones y tropezones varios.

Lady Lala dijo...

Pues yo creo que nací con los tacones puestos, tenia locura por ellos desde bien pequeña y ahora aguanto los 15cm como una campeona PERO no me bajes que me desmonto..., me duele la espalda... los pies, al parecer me he quedado con los pies de la Barbie que se pueden doblar pero vuelven a su estado natural: de PUNTILLAS, JEJE!!

P.D.Me parto contigo, me encantan tus reflexiones, eres cachondísima. jeje!!

Turuleta dijo...

Pues a mis 27 años, que cumplo el mes que viene, todavía no se andar con tacones, sin que me duelan de forma horrorosa los pies, y acabe con la cadera dolorida. Pero sigo intentandolo. Ahora me he comprado uno con tacón medio-alto de la marca Clarks para las bodas de este año y seguiré luchando por poder soportarlos...mientras tanto mis botas y botines planos...qué sería de mi sin ellos...jo!

laura dijo...

d 15cm la verdad no se si he tenido algunos,pero q se acerquen peligrosamente seguro.La última vez q los llevé,como no,fue en una boda,y para más inri conducía yo,pq mi pareja se pasó con el whisky,y entre el vestido mono monísimo y los taconazos no atinaba bien ni el acelerador ni el embrague ni el freno,fue una experiencia traumática,estaba acojonada ,sólo m faltaba la L por la forma a la q m aferraba al volante cual loca histérica,y no pasé d 50,la última boda q vamos en coche particular,d ahora en adelante en bus !con lo bien q conduzco en verano con las chanclas a pesar q hay personas q dicen q con las chanclas tb conducen incomodísimas,mi pareja en la playa va en chanclas y cuando conduce se pone las deportivas,con lo bien q voy yo conduciendo con los pinrelillos al aire!oye,y sin perder un ápice d glamour eh??besitos.

nine dijo...

Yo amo los tacones, de forma incondicional, soporto los dolores estoicamente con tal de sentir el subidón que me entra en el cuerpo. Pero últimamente tengo problemas. Los pies cada vez me duelen más, y tengo que compensar una jornada en el andamio con otra de zapatos planos. Creo que me ha salido un callo en un lado y un juanete en el otro. Que eso lo tengo claro, yo me opero con el único objetivo de seguir subida al andamio, me muero antes de verme con unos zapatos ortopédicos!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Eso sí, andar con tacones sí que se!!!!

Paula R. dijo...

Completamente de acuerdo con Louboutin, yo llevo subida a unos tacones desde pequeña porque bailaba flamenco, de ahí que me acostumbrara a llevarlos, aún así no todas sabían andar con ellos pero no era algo que les importara. De ahí que si algo importa, se lucha, aunque sólo sea andar subida a unos zapatos.
Si no se sabe andar con ellos o si después de practicar muchísimo (este tiempo dependerá de cada persona), no se consigue... mejor no llevarlos.
Y claro que todo depende de lo importante que sea para uno mismo la meta en cuestión, como bien dices.

Mazzy dijo...

Pero nadie a tocado un tema que a mí particularmente me preocupa.
Tenía una amiga casi tan alta como la luna (jejeje) y cada vez que me veía me decía, que suerte, tu que eres bajita puedes ponerte unos taconazos de Pura Lopez. Como es fácil de adivinar, soy bajita y por tanto no tengo un pie grande... si calzo un 36 y el zapato tiene 15cm de tacón... no se me quedarán los dedillos recolgando?? lo más que me he puesto han sido 10cm y creerme que por mucho que lo intente yo creo que no andaría bien en la vida... jajaja.

Aún así, adoro los zapatos con tacón y siempre que puedo me los calzo.

Besitos a todas

Anónimo dijo...

yo kiero ke me des un consejo yo tengo novio pero tonteaba con un chico.Hablaba con el por tlf simplemente y nos vimos dos veces en tres años ke le conozco pero solo como amigos. Yo le contaba mis problemas con mi novio ke no me iba nada bien y un dia me dice ke lo mejor ke no le llame mas ke seria lo mejor para mi.Pero lo gracioso es que cuando lo veo tiene gesto como si le gustase.
¿como tengo que interpretar lo me llames mas?