"NO PUEDES"

Cuando era niña el psicólogo del colegio les dijo a mis padres que yo sólo podía ser dos cosas: o líder político, o artista.



Tócate el pie.

¿Os imagináis que ese psicólogo hubiese tenido razón? Qué gran periodista y relaciones públicas se hubiese perdido el mundo… aunque tal vez habría ganado una presidenta del gobierno ejemplar, o una nueva reina de los escenarios. Nunca se sabe (bueno, o sí, porque mi pánico escénico se hizo manifiesto tras mis escarceos adolescentes con la música en directo).



El caso es que aquel hombre se equivocó. Y, al menos en mi generación, se equivocaron muchos.

Cuando era pequeña quería ser arqueóloga… bueno, en realidad quería ser Indiana Jones. Y sí, vale, era una completa idiotez, pero era mi sueño, y nadie me hizo apearme de él jamás. Ni si quiera aquella profesora de historia que les suplicó a mis padres que me quitaran aquella absurda idea de la cabeza.


Lejos de hacerle caso, mis siempre solícitos progenitores me alentaron a coleccionar “La Gran Enciclopedia de la Historia del Mundo”, para meterme en situación, e incluso, movidos por mi desmesurado interés por los yacimientos, removieron Roma con Santiago para que su niña pudiese pasar las mañanas de un verano ya muy lejano tutelada por el director del Museo Arqueológico, sacando brillo a las vasijas y tinajas que encontraron en un pequeño yacimiento cerca de la universidad.


De aquella idea de convertirme en la novia de Indi me apeé yo solita el día que descubrí que lo que de verdad me entusiasmaba era el periodismo. Aún o había cumplido los 15 años, pero, según mis profesores y tutores, tenía entonces “una gran capacidad analítica y una pluma prodigiosa para su edad”. Tócate el pie.

A mi mi pluma me importaba un cuerno, yo lo que quería era cubrir los grandes conflictos internacionales, destapar escándalos políticos y conseguir una columna de opinión semanal gracias a mi portentosa labor como locutora de radio. Porque yo lo que quería llegar a ser era locutora de radio, ya ves tú. Todo el mundo elogiando mi prosa, y yo lo que quería era hablar, no escribir.

Mi padre, que trabajó como periodista muchos años, no estaba nada entusiasmado con mi persistente empeño en trabajar en prensa. Aún así, me apoyaron, siempre. Me apoyaron cuando me empeñé en colaborar con una radio local de cuando en ver. Me apoyaron cuando decidí que quería marcharme a estudiar a Madrid, porque allí estaba la facultad de Ciencias de la Información con mejores referencias. Me apoyaron cuando, en tercero de carrera, dije que quería dejar los estudios y empezar a ejercer. Mi madre me consiguió unas prácticas remuneradas para que probase “el ejercicio profesional” antes de dejar la carrera… y nunca la dejé, claro.

Me apoyaron cuando empecé mis primeras prácticas como locutora de radio. Me apoyaron cuando decidí no coger mi primera oferta laborar “porque me llegaba por ser hija de”, y en cambio escogí otra, peor pagada, peor tratad… pero que me llegaba por méritos propios. Me apoyaron cuando planté cara a aquel negrero, y nunca escuché de su boca, ni una sola vez, aquello de “te lo dije”… pese a que mi padre me lo había dicho, claro.

Toda esta historia viene a cuento porque últimamente escucho mucho eso de “no puedes vivir de esto” o “estudia derecho, que luego opositas”… y se me revuelve el estómago.

Me repatea ver cómo la gente mediocre tira por tierra los sueños de los que tienen ansias de algo más que de sobrevivir. Debería ser ilegal hacer eso. Y no hablo de sueños imposibles. Hablo de padres que deciden, por su cuenta y riesgo, que su hijo es demasiado idiota para ser tal o cual cosa, o de amigos que creen que jamás llegarás a nada si persigues tus sueños.

Mis hermanos y yo hemos tenido mucha suerte. Nuestros padres y amigos confiaron en nosotros contra viento y marea. Confiaron en mi cuando dije que derecho lo estudiase Rita la Cantaora, que yo pasaba de opositar –por mucho que mis profesores insistiesen en mi capacidad al respecto-; confiaron en mi hermana cuando, con su premio nacional de selectividad bajo el brazo, dijo que lo que ella quería era ser bailarina y montar una escuela, y lo hicieron pese a que sus tutores se echaban las manos a la cabeza, porque, válgame dios, desperdiciar así una media de 9.98 no debería estar permitido; confiaron en mi hermano cuando, con un expediente más que decente, decidió que Ingeniería de Caminos no era lo suyo, y que quería empezar Turismo, pese a que mucha gente insistió en el “error” que suponía.


El viernes, en el autobús, escuché a una madre decirle a una niña “tú no puedes ser médico, ¿no ves que para eso hay que ser muy listo?”.

Ojalá esa niña sea médico algún día.




“No puedes” no debería ser una frase aceptable nunca, en un caso así.



Suena en mi I-pod: “3 a.m” de MatchBox 20, del lp “Yourself or Someone Like You”. Estos chicos me sorprenden cada vez que los redescubro.

49 comentarios:

Pati dijo...

Mis padres me apoyaron, aunque sin mucho entusiasmo algunas veces. Sé lo que es que te digan casi constantemente "te lo dije" y que realmente nadie crea demasiado en ti... O al revés, que te diga que tú vales para mucho más que eso y al final logren deprimirte aún más porque no llegas a ese listón tan alto que se supone tu deberías alcanzar sin problemas... Y luego además en mi caso llegó el problema del "mamá, quiero ser artista"...

No hay manual de padres, pero quizás deberían darle tu post a todos los que estén en el nido viendo al bebé que acaba de nacer y que algún día querrá ser médico o arqueólogo.

Bien dicho. Besos madrileños

Rocío@LG dijo...

Qué madre tan cruel la que le dice a su hija que no es suficientemente lista para hacer algo ¿no? Muy buen artículo, muy buena reflexión.

Hahi dijo...

Tuve la suerte de que mis padres confiaran en mi cuando dije que lo mío era el mundo audiovisual, me dejaron estudiar la carrera que quería donde yo quería (Salamanca) y nunca pusieron pegas a las prácticas sin cobrar que les obligaronb a cambiar las tradicionales vacaciones familiares.... No creo que nadie tenga autoridad para decirle a otro lo que es capaz o no de hacer. Entiendo que muchos padres lo hagan buscanbdo lo mejor para sus hijos, una seguridad en el trabajo que hoy es prácticamente imposible o evitarles fracasos y desilusiones..... ¡pero de fracasos también se vive! Y al mirar hacia atrás uno ve que , además de lo aprendido, los fracasos se terminan recordando con cierto cariño pues en los peores momentos sacamos lo mejor de nosotros, conocimos gente interesante.... Muchas gracias por post como este, guapa!

Iria dijo...

Buf. Yo ya conozco a un nene de 4 años con la carrera de derecho adjudicada desde que le conocimos en el parque. Da un miedo.
Es algo que tengo muy claro con mi hijo: será lo que quiera ser mientras sea feliz y sus padres le podamos ayudar.

Yo por mi parte lamento muchísimo los 5 años de facultad que perdí haciendo la mona porque en mi familia no se abandona una carrera.

Y aun hoy en día tengo que oir muchas veces en referencia a mi actual trabajo que "a ver cuando me dejo de tonterías y me saco una oposición".

Un trabajo que además de que me encanta está más que suficientemente remunerado. Pero claro, a los del audiovisual no nos entiende nadie :-P

Un bico María y buenos lunes.

María dijo...

Pati, supongo que todos los padres quieren lo mejor para sus hijos, pero creo firmemente que el que no se cae no sabe levantarse, y eso es tan importante o más que aprender a caminar

Anónimo dijo...

En mi caso para el tema de los estudios siempre me han dado ánimos, cuando decidí hacer F.P., cuando después de terminar decidí que quería una diplomatura, cuando decidí estudiar y al mismo tiempo trabajar...

Lo que siempre les "reprocho" es el ímpetu con el que me decían que deportes no que era demasiado torpe. De acuerdo mis pies siempre han sido pequeños y tenía una flexibilidad pasmosa, con lo cual torcerme los tobillos era lo más normal del mundo.

Luego, con la edad, he hecho todo el deporte que he podido: correr, bicicleta, partidillos de fútbol, aeróbicos en el gym.... Creo que para demostrar que NO SOY TORPE!!!!!

Espero no cometer ese tipo de errores con mi peque, aunque la educación sea algo difícil y seguro que me equivocaré más de una vez y de dos.

Marta

M. dijo...

Te puedo aplaudir virtualmente? *aplaude a rabiar* Y que sepas que mientras te leía, también he aplaudido delante del ordenador.

En mi caso, mis padres nunca me impusieron nada, yo estudié una carrera porque en aquel momento.... salías del instituto, eras buena estudiante, y ala, de cabeza la universidad, era como caer de cajón. Supongo que fue cuestión de poca madurez, porque si hubiese sido hoy, me hubiese puesto a estudiar un ciclo de peluquería y estética, seguro. Desde luego que no me arrepiento de haber estudiado mi carrera xD pero me costó sacarla, y eso para ahora haber conseguido aprobar una oposición que no tiene nada que ver con ella.... a veces la vida es muy rara, pero oye, si lo buscas, acabas siendo feliz :)

María dijo...

rocio@lg, creo que los padres que dicen y hacen esas cosas creen que de verdad lo hacen un bien a su niño... aunque creo tambien que se equivocan

María dijo...

hahi, no puedo estar más de acuerdo: los errores son una forma muy práctica de aprender, y el que no los comete nunca, porque siempre va tutelado, no ha vivido realmente

María dijo...

Iria, esas cosas pasan. Tengo una amiga que sigue pensando que soy una ilusa por creer que se debe priorizar un trabajo que te guste a uno muy bien pagado (siempre que el primero te permita vivir, claro), o que votar de izquierdas es inutil y completamente infantil... cosas que ver, vamos

María dijo...

Marta, en mi caso ese tipo de "impedimentos" venía de mis amigas.

Me establecieron un rol que me costó saltarme, pero son cosas de niños, es normal.

María dijo...

m. yo tampoco me arrepiento, pero te aseguro que si volviese atrás sabiendo como sé ahora que la carrera no vale para nada -al menos la mia- habría ejercido antes y la habría plantado... pero claro, entonces tampoco sería como soy ahora... en fin...

ah!! Y gracias!!!

finaysegura dijo...

María, nunca he tenido claro lo que quería de mi vida y se puede decir q he perdido mucho tiempo decidiéndolo. Tuve suerte de q mis padres supieron esperar y, aunq trataron de aconsejarme, la decisión fue mía.
Espero ser una profesora q apoye a sus alumnos con sus sueños, no q les frene, si es q soy una idealista...

Anónimo dijo...

Pues por ahora (y espero no cambiar nunca de opinión) espero que mi hija (3 añitos), sea la mejor en lo que haga. Nada más.

Si quiere hacer pulseras en Ibiza que las haga como nadie y que siempre sepa que ha sido SU elección ya que podía ser lo que ella quisiera.

Yolanda

María dijo...

finaysegura, serás una profesora estupenda si eres así de positiva con tus alumnos.

María dijo...

yolanda, a mi ese espíritu me parece maravilloso. Así me educaron mis padres y creo que no podrían haberlo hecho mejor.

Siempre he sido yo quien ha tomado las decisiones de mi vida, y nunca me he sentido presionada, aunque sí aconsejada. A veces he seguido los consejos... otras no. A veces me he equivocado... otras se han equivocado los consejos.

Pero siempre, siempre, me he sentido apoyada.

Creo que mis padres han criado tres hijos que saben caminar, correr, tropezar, caerse... y levantarse.

Enigmática dijo...

Me ha emocionado leer tu post. Me alegra que tuvieseis unos padres que os apoyaban en todo y que no os decían el famoso... ya te lo dije. Por desgracia muchas personas, incluida la del autobus que mencionas no cuentan con ese apoyo.

Besos,

Enigmática

Sol dijo...

Pues vaya psicologo más determinista.A mi me decian profesiones creativas..tambien me dijeron que era "vehemente" recuerdo que le dije a mi padre que estaba haciendo un crucigrama "¿Yo soy vehemnte?" y mi padre me contesto "Joder, lo que más"
Se me ha quedado grabado...

María dijo...

enigmática, quiero creer que todos los padres quieren lo mejor para sus hijos, aunque a veces se equivoquen... pero ¿sabes? A los padres también se les educa!!

María dijo...

Sol, a mi me decían que era una orgullosa... y sí, lo soy. No agacho nunca la cabeza, pero es verdad también que no me cuesta nada pedir perdón cuando la cago... soy un poco contradictoria!!!

El Jardín de Lulaila dijo...

Que razón tienes!!! A mi mis padres siempre me apoyaron y aun lo siguen haciendo pero reconozco, visto lo visto, que es un gran privilegio. Los padres deben y debemos estar para apoyar a los hijos, en lo bueno y en lo malo. Dejar que tomen sus propias decisiones, darles esa libertad que todo ser humano necesita para desarrollarse a si mismo; y no convertirlos en aquellos que nos hubiera gustado ser. Me ha encantado este post. Besos, Lu

Enigmática dijo...

Es bonito querer creer que es así, pero no lo es, o acaso unos padres que abandonan a un bebé en un contenedor quieren lo mejor para él?

No quiero que esto parezca una crítica hacia ti, ni mucho menos hacer creer que mi vida junto a mis padres fue mala, aunque con esa frase de arriba... ya no sé que hago creer XD

Besos,

Enigmática

taranis dijo...

Obviamente no hay manual para padres. Yo crecí sola en muchos aspectos - soy hija única - y uno de ellos fue su apoyo y orientación en ese sentido. Me opuse a lo que mi padre quería pero tampoco luché con la suficiente fuerza por poder hacer lo que realmente quería que era estudiar Arte Dramático y dedicarme profesionalmente a lo que era mi más que adorado hobby: el teatro. El resultado es que ni me dedico a algo que me gusta ni con más de 30 puedo plantearme reorganizar mi vida profesional de una manera muy distinta; lo único que me queda es luchar por mejorar mi situación actual pero dentro de un mismo contexto ( en cierta forma ya estoy en medio de una tela de araña que no permite la huída ). Pero desde luego que sí se caer, recuperarme, levantarme y seguir adelante...pero eso me lo ha enseñado la vida, no mis padres. En cierta forma, envidio a aquellos a los que sí han apoyado, pues desde luego creo que - en buena medida - éso es lo que conlleva la maternidad / paternidad: Apoyo y ánimo a aquello que quiera hacer el "cachorro". De nuevo me ha encantado tu artículo.

MEL dijo...

María, yo de mayor quiero ser como tú!!! se lo voy a decir a mis padres.

Esos médicos cuyos hijos van a ser los mejores médicos... esos abogados cuyos hijos van a ser los mejores abogados... esos barrenderos cuyos hijos van a ser los mejores ingenieros... esos padres cuyos hijos tendrían que ser lo que les diese la real gana... es complicado. Todo padre creo yo que quiere lo mejor para sus hijos pero realmente piensan en sus hijos o están pensando en ellos mismos? en lo que les hubiese gustado ser o en lo que van a fardar de sus hijos? no lo sé... lo dudo TAAANTO.

Otra cosa es que se les pide demasiado pronto que decidan qué quieren hacer, con 16 años estamos preparados para decidir nuestro futuro? yo creo que no. Algunos lo tiene claro pero otros van por inercia.

Yo lo he tenido siempre claro. Mi destino era ser millonaria, y lo he conseguido!!! Tengo millones de ilusiones, algo es algo, no?

Ely dijo...

Siempre habrá alguien dispuesto a decirte que eres un torpe, pocos habrá para decirte que buena eres... en internet no, que todos somos guapos y nos enviamos cienes y cientos de besos.
Es que estoy hasta arriba de entrevistas y me quedo alucinada con los criterios que siguen

MEL dijo...

Ely guapa, un beso!!!

Ely dijo...

Mel eres tan perra... que podrías ser yo misma, jajajajajajaaja

MATTIE dijo...

Me ha encantado tu entrada, cuanta razon tienes y que afortunada por tener ese apoyo incodicional, es una lastima que desde pequeños no se observe a los niños y se les fomenten sus dotes e inquietudes, serian unos adultos mas felices. Besitos.

pinkocha dijo...

Tu posty me ha encantado, yo también soy de esas afortunadas que han tenido unos padres que la han apoyado en todo, incondicionalmente. Cuando acabé COU con sobresalientes y aprobé Selectividad con notaza, di por supuesto que haría una carrera por era "lo que se suponía que tenía que hacer", aunque nadie me hubiera dicho nada. Hasta que me di cuenta de mi error.
Cuando decidí que lo que de verdad quería ser era cocinera, sí, cocinera, todo el mundo se echó las manos a la cabeza, menos mis padres, que me dijeron: "Haz lo que te haga feliz. Da igual que seas abogada o barrendera, pero hazlo bien".
Somos realmente muy afortunadas por haber tenido una familia así, nena. Bikos.

MEMIS dijo...

Coincido en lo que ha escrito Taranis, con la diferencia que nosotras somos tres hermanas, y hoy con 33 años sigo encontrando el mismo "antiapoyo" por parte de mi madre hacia casi todo lo que hagan los miembros de su familia. Digo casi todo, porque lo que entra dentro de SUS esquemas o creencias sí que está bien hecho, pero que pensemos por nosotras mismas.... y claro, algo que ellos han pensado que era por nuestro bien, a mi me está costando 6 años de psicólogos y terapias varias para poder aceptar que llevo una vida que no era la que yo quería por no enfrentarme a ellos en su momento. También está el tema de que a mi me parece tarde para cambiar, así que también siento envidia(sana) de la gente que sí ha recibido apoyo por parte de su familia.
También estoy de acuerdo con Mel en que a los 16 años es difícil decidir que va a ser lo que te motive toda tu vida de verdad, con las vueltas que da todo.

Lara dijo...

Me ha encantado de verdad!!!yo en ese aspecto no me puedo kejar y mira que mis padres tiran los dos por ramas de la medicina y les sale la hija periodista y aun encima de moda!!!xo vamos,aunk les ha costado me están apoyando muxo...y eso es lo que me hace seguir!

UNBESO

baballa dijo...

Hola maría, me ha encantado el post y alucino con la frase de la madre, a mi mis padres me apoyaron cuando decidí dejarlo todo y ponerme a trabajar donde estoy ahora, un trabajo por debajo de mis posibilidades pero en el que me lo paso en grande y eso a pesar de que creo que la idea no les gustaba mucho, ahora me ven tan féliz que saben que tome la decisión correcta.

La. dijo...

Ojalá que esa madre se encuentre un día con un dolor de tripa (por poner) y tenga que acudir a su hija "la tonta" que no podía ser médico...

Dita Ciccone dijo...

yo hice filología inglesa... ya sabes: carne de paro, de teleoperadora, o de dependienta... triste pero realmente, es así...
conversación en COU después de Selectividad con mi terrible profesora de inglés, traumatizada por su reciente divorcio:
Yo: -Ay, ¿sabes? lo más seguro es que en septiembre empiece Filología Inglesa...
Profesora: - Pffffff, seguro que no la terminas, como todos, un primer año de borrachera y juergas universitarias, y, al final, abandono... un desastre.
yo (pienso): será cabrona...

los adultos deberían abstenerse de opinar y el sistema debería ofrecer carreras que luego se tengan en cuenta y se tomen en serio en la vida laboral... digo yo.

Cruela dijo...

Yo también tuve la suerte de tener padres que no me pusieron límites y que supieron encarrilarme sabiendo que el riesgo que tenía de que me estrelle aún así me dejaron volar y les estaré eternamente agradecida por ello... no tuvo que ser fácil dejarme marchar a los 22 con el carnet recien sacado solita a Madrid a buscar no sé sabe qué... pero me dejaron y si no fuese por ello no estaría aquí escribiendo...o sí... quien sabe????
La madre del autobus es probablemente un madre a quien también dijeron que no podría....
hay que saber decir que no a tus hijos pero tienes razón no en ese caso...
Matchbox 20... ay mipreferida del repertorio BENT
Besos

Eva dijo...

Yo he estudiado lo que he querido y muy apoyada por mis padres, pero la que se equivocó un poco fui yo,pq es verdad, con 18 años no sabes lo que quieres.
Yo queria ser maestra, si de mates o de historia mejor, y la gente decia.. madre mia si estudias Magisterio no tienes trabajo seguro, pues como tb flipaba con lo de ser broker de bolsa, pues a empresariales, pq la verdad es que me encantan los números y la contabilidad pero lo mio era enseñar.
Tengo un trabajo y un sueldo que ya a muchos les gustara, unos compañeros y un jefe estupendisimos, pero siempre me quedará esa espinita... Eso, si fue un error mio, y sólo mio. Mis padres me apoyaron siempre y estoy muy orgullosa de ellos.
Espero dejar elegir libremente a mis hijos, pq entiendo que es muy dificil (sobreprotección) y solo queremos lo mejor para ellos, y o alcanzar los objetivos que nosotros no pudimos, pero lo de que "no estudies esto pq eres tonta" eso es imperdonable.
Un beso Maria, me encanta el post, como siempre.

Lady dijo...

La confianza en uno mismo es básica. He llegado donde he querido, y lo que os rondaré morenas, a base de creer en mí.

Cierto que el apoyo de la familia es importante pero en el instituto nadie daba un duro por mi: el día 24 entrego el proyecto de la segunda licenciatura y espero poder matricularme en un máster antes de que acabe el mes.

También es verdad que nadie me quitó las ideas de la cabeza, aunque como buena Tauro, tampoco lo habría permitido.

El Notable dijo...

Uy yo tambien queria ser arqueologa! al final estudie otra cosa pero mis padres siempre me apoyaron en mis decisiones y eso es "priceless"

nine dijo...

gran post. la verdad es que yo también he sido de las que ha tenido suerte, pero en mi caso la que se equivocó de carrera fui yo, y sólo porque si hubiese seguido los pasos de mi abuela, que bordaba y diseñaba, habría disfrutado más con mi trabajo. El caso es que el error fue completamente mío, y de nadie más, porque quería ir a la universidad, y allí la verdad es que escogí la carrera que más me gustaba y la que mejor se me daba. Mi madre todavía se lamenta de que no me haya preparado unas oposiciones a secundaria, pero ese es otro tema.
Al final, se trata de ser bueno en lo tuyo, sea lo que sea.

un besote

Viviana dijo...

Pues yo les hice caso a mis padres y en lugar de filología hispánica o historia del arte, estudié economía... Hoy cada día que pasa me cuesta más levantarme para venir a trabajar (soy auditora) cuando yo lo que quería era escribir un libro o trabajar en un museo... De todos modos, no se lo echo en cara a mis padres, porque sé que cuando me animaron a estudiar económicas lo hicieron con toda su buena voluntad. Creo que es algo que nos pasa a todos, que por querer ayudar a alguien, a veces causamos un daño mayor. Ellos tienen la visión de otra época, de lo dura que era ganarse la vida y sólo querían lo mejor para mí. Por eso de en cierto modo les agradezco que me aconsejasen estudiar económicas, porque significaba que me quieren!

Y como yo soy de la creencia de que todos los problemas tienen solución, pues estoy intentando ponérsela a mi vida laboral. Estoy en un proceso de búsqueda de trabajo y confío en que lo voy a conseguir. Mientras tanto, sigo con mis balances y quizás entre número y número escriba mi propio libro!

D.Perfecta dijo...

Magnífico post!! Mis felicitaciones! :)

Ana dijo...

Creo que esa madre no quiso llamar "tonta" a su hija, es más, una madre NUNCA sería capaz de insultar o menospreciar a un hijo.

Yo pienso que tu padre y tu madre son los más autoridad tienen para ACONSEJAR (ojo, no imponer) acerca de tu carrera profesional, más que nada es porque ellos son los que más te conocen, saben perfectamente cuales son tus aptitudes, cualidades y personalidad...

Lo que unos padres nunca van a permitir es que sus hijos se sientan frustrados o decepcionados con la vida...

Pero bueno, cada cual tiene su opinión, ¿no?

Saludos

coco dijo...

a mí mis padres siempre me han apoyado. Incluso cuando decidí hacer Publicidad y RRPP, una carrera que casi no lo era de nueva, recién llegada como tal a Galicia. Me apoyaron en mis muchas ocurrencias all around the world. Y creo que es lo correcto, lo que realemente te ayuda a crecer como persona, a disfrutar de las cosas que haces.

Me encanta ese CD.

por cierto, te he nominado a un meme musical. No está mal.

besos

Istar dijo...

Yo quería ser psiquiatra y he terminado siendo ingeniera... Supongo que en las dos profesiones terminas volviendote un poquito loc@ jaja.
Mis padres también me han apoyado en todo. Supongo que los que no lo hacen no se dan cuenta de que les están prohibiendo a los hij@s lo que probablemente ell@s no tuvieron y habrían querido tener...

Por cierto, en mi blog hay un premio esperandote, pasate a recogerlo cuando quieras ;o)

JOSE MATTEOS dijo...

Chica, así es la vida, vivimos en un mundo donde abunda la mediocridad, la envidia y uno de los mayores males de la sociedad moderna, el tener poco que hacer, la falta de inquietudes..

Y si te contara cuando comencé mis estudios de moda, cinco años de la antigua fp y el único chico de la clase, como te imaginaras el raro del pueblo.

Pero así es la vida, y ya ves pasado el tiempo much@s de los que me criticaban sin a penas conocerme ahora se vanaglorían de que eran mis amig@s, es que me da la risa.

Por cierto María a ver si te animas a publicar algo del evento que estamos llevando adelante LO+FASHION del 1 al 15 de Octubre en METTRO en la Plaza de Lugo, showroom de nuevos diseñadores.

Saludos

Ely dijo...

Quedamos la semana que viene fijo, no???

Celia dijo...

Yo soy arqueóloga y me gano la vida con este trabajo. La gente decía que me iba a morir de hambre si estudiaba Historia. Y yo contestaba... que sería pobre, pero feliz.
Me licencié en Historia y seguí con el doctorado. Lo terminé. Y ahora me gano la vida trabajando en lo que me gusta: la arqueología.
Asi que siempre digo a la gente que dejen que sus hijos estudien lo que quieran, lo que les guste...porque si de verdad les gusta, lo harán bien y tendrán muchas posibilidades de ganarse la vida. Y básicamente serán felices.
Por cierto, qué lástima esa madre menospreciando las cualidades de su hija!!!!

BACCI dijo...

Joddddd me encantaría q mi hijo fuera médico !!!! pero de hecho me gustaría más que fuera feliz toda su vida así, dentro de la legalidad, le seguiremos allí donde quiera llegar.

Naidarea dijo...

Estoy completisimamente de acuerdo con esto. A mi, mis padres no me apoyaron cuando en mi adolescencia queria ser artista, queria hacer bellas artes, pintar, crear...

Al final hice turismo, como tu hermano, y aunque me gusta un poco, no me siento plenamente feliz.

Ahora, después de 3 años de carrera, 1 de prácticas y 2 trabajando no soy capaz de encontrar el valor, el momento, o algo para pegar un salto y ponerme a estudiar bellas artes.

Y sigo con mi espinita clavada ahí, cada vez que se me ocurre una idea, un proyecto artístico, cada vez que veo una exposición, un artista callejero, un artesano...